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13.01.09
Acabo de abrir el periódico y me hallo con la monstruosa noticia de los últimos tiempos que nos han tocado vivir: las guerras siguen vivas a costa de las muertes, la economía mundial va de mal en peor, la Justicia parece no serlo porque las leyes se desmoronan y se mal emplean por aplicarlas según conveniencias particulares y gremiales (no se perciben criterios de legalidad), la enseñanza fracasa y los docentes andan despistados tras la inmensa cantidad de cambios y adaptaciones que se les vienen aplicando, la anarquía se globaliza, los valores se ignoran y prevalecen los caprichos y las conveniencias, el hambre y la enfermedad afectan cada día a más países y a más seres humanos, se cuestiona la existencia de Dios y de la necesidad de creer en Él…
No entiendo bien lo que está ocurriendo, Minerva, pero deseo entenderlo para ir explicándote la importancia de los valores humanos, de la ley natural, del sentido común, de la necesidad de vivir y pensar con calidad, de la trascendencia de una buena convivencia (familiar, escolar, social) con nuestro semejantes (sin que importen el origen, la raza, la condición, la lengua, el sexo) y con nuestro medio ambiente (del que dependen nuestra vida, nuestra evolución y nuestro futuro), de lo imprescindible que es formarnos y adquirir conocimiento para equilibrar el presente y proyectar el futuro sobre cimientos sólidos, del valor de la familia y de la amistad, de lo fundamental y frágil que es nuestro equilibrio espiritual para mirar al porvenir con esperanza y alegría… Etcétera.
Ya sé que son muchas cosas, y muy serias, mi niña, para que las puedas comprender ahora, ya lo sé pero, mira, casi todas se reducen a unas pocas frases o principios, como “ámate y respétate, para que te amen y te respeten”, “no quieras para nadie lo que no quisieras para ti”, “ama a tu familia, a tus amigos, como a ti misma, porque en la misma medida te sentirás más amada”, “es muy hermoso que a uno le quieran, pero antes tiene que haber sembrado amor a espuertas, por mera justicia”, “sé justa con los que te enseñaron el sentimiento del amor, pues te aman desde antes de nacer y te sirvieron de referencia desde el primer momento que abriste tus ojitos al mundo”. ¿Ves, mi niña, como la palabra “amor” es una de las más importantes palabras que puedas utilizar?
Pero, ¿qué es el amor?, podrías preguntarme. Para ser honesto y sincero contigo, a pesar de todo lo que te he dicho hasta ahora, debo confesarte que no sé lo que es, pero, sin embargo, puedo asegurarte que sí que lo siento y lo practico como si conociese la respuesta. Pues, si no, ¿cómo es que te quiero tanto y tú sientes que lo hago con tanto amor?, ¿cómo es que tu madre y yo podemos estar tan unidos, y contigo, si no hubiese amor entre nosotros?, ¿qué es lo que os hace sentir tan integrados a ti y a tus hermanos, si no es el amor que sentís?, ¿y qué decir de tus abuelos?...
Por tanto, creo que al amor puede definirlo cada uno tal y como perciba ese sentimiento, es decir, que puede haber una respuesta diferente por cada persona que intente precisarlo, y siempre será válido el dictamen que haga. Algún día también conoceremos la tuya, tu definición, Minerva, seguro.
Mas, si me exigieras que yo matizase más, podría decirte que amar es darse, escuchar y compartir; que amar es pensar en los otros sin compasión y apasionamiento pero con justicia; que amor es mirar y ver con los ojos de los otros; que amor es acostarse con la conciencia tranquila; amor es no aguardar nada a cambio de amor, pero es satisfacción cuando por amor se nos da algo que nos conmueva; amor es pedir para el que nada tiene y es luchar para que obtenga beneficio; amor es contar un cuento al insomne o a aquel al que se le agotaron los sueños; amor es hablar de esperanza a los desesperados; amor es hacer felices a los tristes; amor es susurrar al que grita, para sosegarlo; amor es intentar aliviar la angustia y el dolor al que sufre; amor es compartir tanto las alegrías como las penas; amor es compartir las soledades y los deterioros que provoca la edad, con paciencia; amor es hablar de futuro a aquel que tiró la toalla ante las vicisitudes de la vida; amor es renunciar a un juguete para dárselo al niño que no los tiene; amor es compartir el bocadillo; amor es compartir los conocimientos…
¿Qué sugerencia te serviría?... Pienso que todas son buenas y válidas, incluidas aquellas otras muchas que se ocultan detrás de los puntos suspensivos.
Te quiero mucho, mi niña, de verdad, con todo el amor que me cabe en mis alforjas.
13.01.09
Acabo de abrir el periódico y me hallo con la monstruosa noticia de los últimos tiempos que nos han tocado vivir: las guerras siguen vivas a costa de las muertes, la economía mundial va de mal en peor, la Justicia parece no serlo porque las leyes se desmoronan y se mal emplean por aplicarlas según conveniencias particulares y gremiales (no se perciben criterios de legalidad), la enseñanza fracasa y los docentes andan despistados tras la inmensa cantidad de cambios y adaptaciones que se les vienen aplicando, la anarquía se globaliza, los valores se ignoran y prevalecen los caprichos y las conveniencias, el hambre y la enfermedad afectan cada día a más países y a más seres humanos, se cuestiona la existencia de Dios y de la necesidad de creer en Él…
No entiendo bien lo que está ocurriendo, Minerva, pero deseo entenderlo para ir explicándote la importancia de los valores humanos, de la ley natural, del sentido común, de la necesidad de vivir y pensar con calidad, de la trascendencia de una buena convivencia (familiar, escolar, social) con nuestro semejantes (sin que importen el origen, la raza, la condición, la lengua, el sexo) y con nuestro medio ambiente (del que dependen nuestra vida, nuestra evolución y nuestro futuro), de lo imprescindible que es formarnos y adquirir conocimiento para equilibrar el presente y proyectar el futuro sobre cimientos sólidos, del valor de la familia y de la amistad, de lo fundamental y frágil que es nuestro equilibrio espiritual para mirar al porvenir con esperanza y alegría… Etcétera.
Ya sé que son muchas cosas, y muy serias, mi niña, para que las puedas comprender ahora, ya lo sé pero, mira, casi todas se reducen a unas pocas frases o principios, como “ámate y respétate, para que te amen y te respeten”, “no quieras para nadie lo que no quisieras para ti”, “ama a tu familia, a tus amigos, como a ti misma, porque en la misma medida te sentirás más amada”, “es muy hermoso que a uno le quieran, pero antes tiene que haber sembrado amor a espuertas, por mera justicia”, “sé justa con los que te enseñaron el sentimiento del amor, pues te aman desde antes de nacer y te sirvieron de referencia desde el primer momento que abriste tus ojitos al mundo”. ¿Ves, mi niña, como la palabra “amor” es una de las más importantes palabras que puedas utilizar?
Pero, ¿qué es el amor?, podrías preguntarme. Para ser honesto y sincero contigo, a pesar de todo lo que te he dicho hasta ahora, debo confesarte que no sé lo que es, pero, sin embargo, puedo asegurarte que sí que lo siento y lo practico como si conociese la respuesta. Pues, si no, ¿cómo es que te quiero tanto y tú sientes que lo hago con tanto amor?, ¿cómo es que tu madre y yo podemos estar tan unidos, y contigo, si no hubiese amor entre nosotros?, ¿qué es lo que os hace sentir tan integrados a ti y a tus hermanos, si no es el amor que sentís?, ¿y qué decir de tus abuelos?...
Por tanto, creo que al amor puede definirlo cada uno tal y como perciba ese sentimiento, es decir, que puede haber una respuesta diferente por cada persona que intente precisarlo, y siempre será válido el dictamen que haga. Algún día también conoceremos la tuya, tu definición, Minerva, seguro.
Mas, si me exigieras que yo matizase más, podría decirte que amar es darse, escuchar y compartir; que amar es pensar en los otros sin compasión y apasionamiento pero con justicia; que amor es mirar y ver con los ojos de los otros; que amor es acostarse con la conciencia tranquila; amor es no aguardar nada a cambio de amor, pero es satisfacción cuando por amor se nos da algo que nos conmueva; amor es pedir para el que nada tiene y es luchar para que obtenga beneficio; amor es contar un cuento al insomne o a aquel al que se le agotaron los sueños; amor es hablar de esperanza a los desesperados; amor es hacer felices a los tristes; amor es susurrar al que grita, para sosegarlo; amor es intentar aliviar la angustia y el dolor al que sufre; amor es compartir tanto las alegrías como las penas; amor es compartir las soledades y los deterioros que provoca la edad, con paciencia; amor es hablar de futuro a aquel que tiró la toalla ante las vicisitudes de la vida; amor es renunciar a un juguete para dárselo al niño que no los tiene; amor es compartir el bocadillo; amor es compartir los conocimientos…
¿Qué sugerencia te serviría?... Pienso que todas son buenas y válidas, incluidas aquellas otras muchas que se ocultan detrás de los puntos suspensivos.
Te quiero mucho, mi niña, de verdad, con todo el amor que me cabe en mis alforjas.

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